El proyecto, ganador del concurso convocado por el Ayuntamiento de Madrid, entiende los puestos como elementos autónomos pero sujetos a una ordenación general.
Al abrirse el puesto se configura automáticamente en una grada/escalera donde se dispone el género. Al cerrarse el puesto se convertiría en una armadura para las flores que guarda en su interior.
Es el cerramiento exterior de los puestos el que permite unificar el aspecto de toda la propuesta. Cada puesto se reviste con una piel exterior de lamas de madera teñida. Cada puesto de un color diferente: azul, verde, etc… Esta piel no solo es una protección solar sino que además actúa frente a agentes externos.
Una piel interior metálica y gris para poder disfrutar de todos los matices cromáticos de las flores. Un exterior de color y de madera. Puestos entendidos como flores sobre la plaza.